ADORNI EN EL SENADO, LA FOTO DEL GABINETE EN ROSARIO Y LAS ULTIMAS ENCUENTAS

El Gobierno busca evitar que las internas opaquen el acto por el Día de la Bandera. En paralelo, analiza un sondeo que detectó nuevas señales de desgaste

Manuel Adorni, jefe de Gabinete, durante su presentación en Diputados el pasado 29 de abril. Foto: Cámara de Diputados/Gustavo Molfino

La creciente crisis política dentro del gobierno de Javier Milei a partir de las denuncias patrimoniales que involucran al jefe de Gabinete, Manuel Adorni y aunque el Presidente mantiene su respaldo público e incondicional, tomó una decisión que implica reconocer el desgaste del funcionario: designó al economista Adrián Ravier como nuevo vocero, con el objetivo de renovar la comunicación oficial y enfocarla principalmente en la economía. Ravier llega con una relación directa con Milei y sin dependencia de otros sectores de poder del oficialismo.

El episodio profundizó las tensiones internas del Gobierno. El Gabinete muestra un creciente malestar por la situación de Adorni y continúan las disputas entre Karina Milei y Santiago Caputo, aunque ambos siguen contando con el respaldo presidencial. La convocatoria a funcionarios para participar de los actos por el Día de la Bandera en Rosario buscó transmitir una imagen de unidad, pero las diferencias internas permanecen intactas.

En el plano institucional, la situación de Adorni se complica, el Senado avanza hacia una posible interpelación y sectores de la oposición evalúan mecanismos que podrían derivar en una moción de censura. El oficialismo teme que una exposición pública del funcionario ante los legisladores agrave aún más su situación política.

Paralelamente, la investigación sobre su patrimonio continúa avanzando. Según la nota, en los próximos meses podrían conocerse nuevas revelaciones y el fiscal estaría reuniendo elementos para exigir explicaciones sobre el origen de determinados bienes y movimientos financieros. El texto también cuestiona la aparente contradicción entre beneficios fiscales obtenidos por Adorni y las intimaciones realizadas a terceros vinculados a obras en su propiedad.

La Casa Rosada también muestra preocupación por el clima social. Como ejemplo, se menciona la intervención de Karina Milei para evitar que un conflicto gremial en los medios públicos afectara la transmisión de partidos de la Selección, una situación que el Gobierno consideró políticamente sensible.

Respecto de la opinión pública, encuestas citadas indican que la imagen presidencial se habría estabilizado en torno al 37% de aprobación, con un núcleo duro cercano al 25% que mantiene un apoyo incondicional. Sin embargo, los estudios cualitativos reflejan una pérdida de una de las fortalezas más importantes de Milei: la percepción de ser diferente al resto de la dirigencia política. Según los consultores que analizan esos datos, ese atributo se está debilitando de manera significativa.

El futuro político del Gobierno dependerá en gran medida de la evolución económica durante el próximo año. Si la población percibe mejoras concretas en su vida cotidiana, Milei podría conservar competitividad electoral de cara a una eventual reelección. Si eso no ocurre, el desgaste político acumulado por las internas, los escándalos y la pérdida de diferenciación respecto de la llamada “casta” podría volverse un problema mucho más serio. El texto cierra con una reflexión del consultor Jaime Durán Barba, quien sostiene que, si Milei no logra continuar en el poder, el próximo presidente probablemente también será un outsider, y señala además el creciente uso de ChatGPT por parte de los ciudadanos para informarse antes de votar.